La fiesta de Doménech y Nelly (FICULL)

El 17 de septiembre, enviamos un escrito a la Vicerrectora de Alumnado, Juana María Rodríguez, en relación con la Fiesta de Inicio de Curso de la ULL. Una vez mas, nos dirigíamos a un representante de la ULL para expresarle nuestra opinión sobre dicho evento, que no dudamos en calificar de “muy poco universitario”:

“Más allá del pretendido nombre que involucra a la ULL en una fiesta muy poco universitaria, deseamos destacar que en la FICULL determinados colectivos han participado en actividades que han generado beneficios económicos, sin que se especificara, en ningún momento, que ese dinero se destinaría a financiar una actividad universitaria programada. Nos consta que la ULL no ha ejercido ningún tipo de fiscalización pública -conocida- sobre estas actividades.

Por todo esto, SOLICITAMOS:

1º. Que se suspenda la celebración de la FICULL.

2º. Que se respeten las fiestas que, tradicionalmente, se han venido celebrando en las distintas escuelas y facultades de nuestra Universidad.

La tradicional fiesta de Agrícolas pasó a la historia. Ahora, priman los beneficios de la FICULL frente al compromiso con la escuela o la facultad.

 

3º. En caso de que sea “inevitable” la celebración de dicha fiesta, solicitamos que el lugar del evento cuente con las pertinentes medidas de seguridad. En este sentido, insistimos en que el evento no se desarrolle junto a dos centros de alojamiento universitario (el C.M. San Fernando y el C.M. Santa María).

4º. Que se hagan públicas las cuentas de la FICULL de los últimos tres años, incluyéndose la relación de beneficios generados por los puestos de bebidas ubicados en el lugar de la celebración.

5º. En el caso de que la FICULL se celebre, le solicitamos que los puestos de bebidas pasen a ser gestionados, exclusivamente, por facultades o escuelas de la Universidad, absteniéndose los grupos claustrales o los miembros de estos grupos de participar en la gestión de dichos puestos, dado que los grupos de alumnos claustrales cuentan con recursos sobrados para llevar a cabo sus actividades de representación”.

Por otra parte, el pasado 27 de septiembre, le solicitamos a la Vicerrectora de Alumnado la relación de proyectos presentados por “los colectivos implicados en la realización de la Fiesta de Inicio de Curso de la ULL”. Seguimos a la espera.

Finalmente, ésta mañana (mañana del jueves 14) nos hemos reunido con la Vicerrectora de Servicios Universitarios, Rosa Mª Aguilar Chinea, para solicitarle que se implique en la seguridad del recinto donde se va a celebrar el evento.

 

 

Carteles estudiantiles sobre el FICULL editados a lo largo de los años:

 

 

 

 

 

Escritos remitidos a la Vicerrectora de Alumnado:

 

 

 

 

 

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2 pensamientos en “La fiesta de Doménech y Nelly (FICULL)

  1. Viendo el artículo publicado por “El DÍa” el domingo 17 de octubre y siendo colegial del CMU San Fernando, quiero dar mi versión de los hechos, desde el punto de vista de una persona que no llegó a entrar, pero lo presenció todo desde la entrada al colegio.
    Es cierto que la gente estaba borracha, también es cierto que el recinto estaba a rebosar y también que en algún momento los estudiantes, no estudiantes, menores y mayores de edad, se vieron descontrolados por la euforia del momento.
    Yo no presencié la fiesta a lo largo de toda la noche, pero lo poco que ví fue suficiente:
    Las vallas que delimitaban el colegio eran insuficientes y no estaban bien sujetas las unas a las otras, pues ocurrió que algunos estudiantes las echaron abajo. Me refiero a las vallas que estaban justo delante del colegio. Además, la fiesta estuvo suspendida durante quince minutos lo que hizo que el personal se pusiese nervioso. También me contaron algunas personas que no podían entrar porque los accesos de la fiesta (o debería decir acceso), estaba cerrado y, lo mismo ocurrió con personas que estaban adentro y tampoco podían salir. Se me pasó por la cabeza que si se desencadenaba una locura colectiva debido a la falta de música durante esos quince minutos y decidían salir por donde les era más fácil (las vallas que separaban al colegio de la fiesta), podrían entrar al colegio en masa. Hecho que no podría controlarse, pues en el colegio solamente había un vigilante de seguridad que bastante tenía con preocuparse de las alarmas anti-incendio que estaban pulsando algunos colegiales-invitados de dentro del colegio. Aún así, debo decir que para estar en una fiesta de tal magnitud, el colegio estuvo muy tranquilo durante toda la noche, cosa que no habría ocurrido el año pasado.

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