Homenaje a Francisco Tarajano en la Sala San Borondón (I)

 

SB-Noticias.- El poeta Francisco Viña, en el marco del homenaje al escritor Francisco Tarajano celebrado el pasado miércoles 24 de junio  en la Sala San Borondón, leyó unas emotivas palabras, que a continuación recogemos:

“Escribir en esta tierra nuestra, cada vez menos nuestra y más de unos pocos que la desprecian, es una aventura llena de contradicciones. Pero en todas las tierras esas contradicciones se diluyen, se resisten pero se diluyen cuando lo escrito se equipara, se identifica con el hombre o la mujer que lo ha escrito. Cuando escribir no es sólo un mero, cuando no frío, pasatiempo, sino además y sobre todo la plasmación del compromiso serio con lo que le rodea, y en esta tierra sabemos dejarnos rodear y romper los cercos. Sabemos cuáles son y seguimos en ello. Aunque en muchos casos recibamos coces muy malintencionadas. Pero seguimos.

Ese, sin ninguna duda, es el caso que nos ocupa. Conozco a Paco Tarajano desde hace más de treinta años y no puedo dejar de resaltar, entre muchas virtudes de hombre honesto, que su virtud más destacable es la fidelidad. Sin concesiones y sin enredos, poniendo la caja torácica en lo que escribe y en lo que vive

Apenas conocerlo uno advierte que es el reflejo de su más profunda autoestima. De ahí su indestructible paciencia, su inacallable voz. En definitiva, su lealtad épica [ética].

Hoy es el día para dar rienda suelta a lo que uno se calla por miedo a que el depositario y o receptor pueda mal entenderlo o mal identificarlo. Pero hoy es el día. Lo que quiero decirte, por sentido, va a ser breve:

Amigo Tarajano. Sabes que escribir poesía nos arrastra muchas veces a una soledad no querida. Pero en tu caso, que es un caso raro, es todo lo contrario. No puedes sentirte solo porque siempre estás acompañado por tu nuevo proyecto. Inmerso en él. Y ese proyecto cuando se hace realidad te aporta un montón más de amigos. Y los que ya lo son, que es mi caso, ahondan más y más en el afecto que te tienen, aprenden lo que es afecto. Dicen que el ladrón cree que el resto del mundo es de su misma condición. Siempre se está aprendiendo en este sentido. En mi caso no importa. Te robaría todas esas cualidades. Pero eso no se puede robar. Es lo que siento y así lo escribo. Como haces tú con tu poesía: a borbotones que salen del corazón de un hombre bueno. A borbotones que brotan como lo hace un volcán que no agrede, sin fuego y sin humo. Sólo sabiduría, dedicación y cariño que es lava pura. Que es el cóctel de más profundo sabor.

Yo ese volcán lo quiero tener siempre conmigo. Da igual que me queme en él. Reconozco que siempre nos falta algo por aprender, y tú eres eso, un libro abierto,  un libro acierto. Un libro amigo. Un hombre bueno, con una fidelidad a prueba de honradez y persistencia. En el Centro de la Cultura, suceda lo que suceda, siempre nos quedarás tú. Siempre Paco. Siempre.

Y esta afirmación no tiene nada que ver con el conformismo ni el abandono sino por el contrario con el cariño que te has ganado, y no sólo nuestro.

Tiene que ver con la ayuda que nos aporta tu fidelidad a una idea. Tu compromiso con ella. Suceda lo que suceda. Hasta las dudas y la impotencia, la cobardía, la maledicencia, quieren arroparse de un siempre. Pero tu siempre está escrito a prueba del siempre al que me gustaría estar cerca siempre.

Es obvio, intencionadamente obvio, que este comentario tenga nada más que la pretensión de ser un abrazo entre tocayos. A mí me gustaría llamarme Taburiente, Bentejuí, Tanausú, Ardiel…, pero Paco me lo pusieron mi padre y mi madre en un tiempo en que así lo decidieron. Pero lo hicieron con el amor que me demuestran desde hace sesenta años, y Paco nos seguiremos llamando porque todo, también el pasado, nos configura y nos empuja a llamarnos de otra manera. Siempre estamos escapando de algo; es posible que al final eso sea la poesía: ESCAPAR. Por lo menos tú has conseguido que escapar no sea huir sino encontrarse. Aprendiendo a llamarse de otra manera pero respetando intensamente a quienes nos dieron el ser y “el no ser”. Aunque del “no ser” nos encargamos nosotros mismos. No es tu caso. No te has dado tiempo, tocayo, y eso es caminar.

Amigo Paco: hasta siempre. Hasta toda la vida mientras podamos escribirla y después. Después. Para todo hay un después. Por ti y por mí sólo exijo que siga siendo de pie. Con el corazón sobre los hombros y la mano tendida a puño cerrado, sobre el papel, pero en todas la ocasiones de la mano del corazón de un bien nacido “barranco arriba, o barranco abajo”. El de Las Angustias, el de Guayadeque, el que nos haya tocado caminar. El que nos haya tocado resaltar en nuestra afirmación de la canariedad.

Un abrazo maestro, tocayo, compañero, amigo, hermano.

Parece que la falsa modernidad ya no quiere o no puede meter en un abrazo todos estos adjetivos. Pero te dije al principio que hoy es el día. Y no lo voy a dejar pasar para que lo dicho, dicho quede y quede escrito. Lo dicho, un abrazo. Tocayo. referente. Compañía, pero sobre todo, cercanía.

Da fuerza saber que se cuenta contigo “barranco arriba y barranco abajo”. Y ya lo dejo aquí. Siempre me pasa que cuando advierto que voy a ser breve me extiendo demasiado. hasta otro día. intuyo que habrá más homenajes si esta tierra reconoce lo que significas. Cuenta que este de hoy será permanente. Yo ya tengo el trabajo hecho, si me invitan, porque no he hecho nada más que escribir lo que siento. Con motivos.

Hasta otro día. Hasta cualquier día. En cualquier circunstancia y en cualquier tribuna. Un abrazo Paco”.

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