Este 30 de septiembre ha muerto uno de los grandes de la literatura canaria, Rafael Arozarena

 

Con él, tradición, mito y renovación literaria se dieron la mano como signos de la narrativa de este canario universal, encumbrado para siempre con su obra Mararía

arozarena

SB-Noticias.- Rafael Arozarena, premio Canarias de Literatura, nació en Santa Cruz de Tenerife el 4 de abril de 1923. Después de sus primeros años escolares inicia los estudios de Bachillerato en 1935. Tiene como profesor de literatura al poeta y quien fuera uno de los redactores de Gaceta de Arte, Agustín Espinosa. En el año 1947 se traslada a Lanzarote y en 1950 fija su residencia en Santa Cruz de Tenerife. Su cuerpo se encuentra en la sala número 6 del cementerio de Santa Lastenia y será enterrado este jueves a partir de las 10:30 horas.

En los años de la posguerra, Canarias muestra y padece una deprimente situación sociocultural que se prolongará por la década de los cincuenta. Los escritores se hallan sometidos a las penosas circunstancias del momento hasta el punto de que algunos críticos los han reunido bajo las elocuentes expresiones de Generación del bache o Generación escachada. Rafael Arozarena queda incluido en ese conjunto, y conforma, además, junto a Isaac de Vega, Antonio Bermejo y José Antonio Padrón, el grupo fetasiano. La revista Mensaje publica las primeras muestras poéticas de Rafael Arozarena. Algunos de esos poemas serán incluidos en el libro Romancero Canario (1946). Con la breve colección de romances A la sombra de los cuervos, recurre en 1947 al modelo anterior. Será Alto crecen los cardos (1956) el libro que apunte una personal concepción poética; la prosigue con Aprisa cantan los gallos (1964). Estas dos últimas publicaciones se definen por un comedido tono existencial y corresponden a un estilo poético que contrasta con los poemarios que se publicarán a partir de la década de los setenta.

En El ómnibus pintado con cerezas (1971) se mantiene el tema existencial aunque conducido por una escritura surrealista. El poeta retorna a la isla con su siguiente entrega, Silbato de tinta amarilla (1977); el lenguaje no puede controlar el caótico territorio y, como consecuencia, hay un abandono de la escritura normativa. Con Desfile otoñal de los obispos licenciosos (1985) se confirmará la distancia que el poeta pone en relación con todo aquello que se constituya en un valor tasado por la sociedad. Le sigue el poemario de 1989, Amor de la mora siete. Fetasian sky (2003) en el que proyecta las imágenes que brotan de una isla indigente en mitos propios y que se halla sujeta a una pobre historia. De ahí la reinvención o la asunción de mitos universales que le procuren expresar la magnificación de la insularidad. Coral polinésica se halla incluido como un poemario autónomo en Poesía completa (2004).

Si analizamos su lírica en el conjunto del grupo de poetas canarios de la década de 1940 al que pertenece, como ha señalado la crítica, aquella se halla alejada de la estética de poetas distantes y distintos entre sí como Carlos Pinto, Manuel Castañeda o Julio Tovar, pues es cierto que su escritura está plagada de imágenes sorprendentes –en algunos casos presenta deslumbrantes hallazgos metafóricos–, cercana, desde luego, a las experiencias vanguardistas del siglo XX, pues como él mismo apunta, y recuerda Sebastián de la Nuez en Poesía canaria (1940-1984), su obra poética llena «los vasos un tanto huecos del surrealismo y la escritura automática».

En el año 2006 recopila toda su producción literaria en Obra Completa. Rafael Arozarena ha destacado sobremanera en el marco de la poesía contemporánea. Y aun cuando su producción poética pudiera estimarse cuantitativamente superior, este autor no abandona la prosa y se ha situado como un novelista fundamental en el panorama narrativo de Canarias en la segunda mitad del siglo XX. La novela Mararía, que fue finalista del premio Noguer, se publica en el año 1973, una fecha en la que se estaba desenvolviendo el llamado boom de la nueva narrativa canaria. Rafael Arozarena plasmará en Mararía una atmósfera mágica y misteriosa. Con ello no se quiebra la realidad sino que la expande. El autor ha percibido y se ha sumido en un reconocible mundo rural. Ese espacio determina que el mundo en cuestión sea comunicado con lenguaje y procedimientos realistas y propios de la literatura popular. Obra de gran repercusión en la sociedad canaria, es de las pocas que han tenido una proyección más allá de lo estrictamente literario, pues se ha llevado al cine, se ha traducido, etc. El realismo mágico de Mararía, aun cuando el factor predominante sea la imaginación y la expresión poética, levanta sus particulares fundamentos. No corresponden a lo que desplegará años después en su siguiente novela, Cerveza de grano rojo; una novela urbana con más reelaborado y riguroso estilo. Este libro, publicado en 1984, pasa a vuelapluma por la guerra civil y se enfrasca en pincelar detalles de la inmediata y dura posguerra de la década de los cuarenta. Ofrece un cúmulo de ideas, de referencias sociales y existenciales, culturales y estéticas. Se aproxima a la novela de artista. Penetra en los misterios del arte y de los estados de desasosiego e incertidumbre de quienes asumen y se sumen en la creación.

En la producción narrativa de Rafael Arozarena se hallan comprendidas también dos novelas cortas: La garza y la violeta (1996) y Fantasmas y tulipanes (1998). Una y otra mantienen los rasgos que definieran la poética narrativa de sus otros libros mayores. Muestra en todo caso su recurrente plan narrativo: infundir a lo real la conveniente carga de misterio. En el transcurso de 1948 a 1960, Rafael Arozarena irá publicando en el periódico tinerfeño La Tarde una decena de cuentos que se sitúan en una zona de clara comunicación; una década más tarde publica en revistas y antologías una serie de cuentos que se encuadrarán en órbita distinta y más renovadora; realiza la recopilación de una y otra serie en el libro Cuentos (2003). Cuenta, además, con la novelita o relato infantil, El barco de los sueños (2004) así como tres cuentos infantiles reunidos bajo el título El dueño del arco iris (2003). En 1988 se le concede el Premio Canarias de Literatura. Forma parte como miembro honorario de la Academia Canaria de la Lengua.

En su larga trayectoria literaria, la obra de Rafael Aro­zarena ha sido objeto de estudios muy diversos, desde el ensayo literario hasta el estudio académico. Asimismo el interés por sus poemas y narraciones cortas y novelas, han permitido la reimpresión de ciertos títulos y su inclusión en diversas antologías.

Significación y alcance de su obra

La obra literaria de Rafael Arozarena comprende más de medio siglo y ha ido mostrando de manera continuada e incesante una peculiar concepción del mundo que atraviesa de manera análoga la creación poética y la narrativa. Una línea que separa en dos el conjunto total de su obra. Tal frontera se origina en la década de los setenta. El ómnibus pintado con cerezas, poemario publicado en 1971, marca novedades de tipo expresivo. Tantea con la escritura realidades que se hallan más allá del mundo visible. A partir de ese punto y libro se establece un cambio en la expresión poética, que también deriva a buena parte de su obra narrativa. Rafael Arozarena nunca se ha mantenido en una inamovible posición.

Toda su obra literaria respira una inquietud que lo ha conducido a explorar las potentes posibilidades de la escritura. Pone en fuga aquellas realidades e ideas que, por comodidad, tienden a repetirse. Expulsa por tanto las expresiones tópicas y propias de una conciencia pasiva.

En el campo de las ideas este autor las desarrolla y las exagera sin recurrir al razonamiento: con la intuición y el instinto verbal pretende llegar al alma de las cosas. Parece tener la necesidad de arrancar conocimiento a la escritura. Lo literario, el paisaje, la novela o el poema, el mar o tierra adentro, la realidad expresa del ambiente o la del sueño, el lenguaje trillado o el cómo ganar la expresión nueva son motivos de reflexión. Cree que el saber no se alza por vía descriptiva. La revelación no puede venir si el ser no va, intuitivamente, hacia el misterio. Y lo hace con palabras meditadamente poéticas y con ideas ágilmente presentadas y argumentadas. Aunque muestra el deseo de establecer un diálogo con otras literaturas que lo lleven a la universalidad, nunca le ha dado la espalda al mundo insular que ha ido interiorizando en el transcurso de los años. En resumidas cuentas, dos pueden ser los ejes principales: la isla y lo literario. O de manera más precisa: la isla literaria. La isla creada por la literatura.

Análisis publicado en La Enciclopedia de la Literatura canaria, editada por el Centro de la Cultura Popular Canaria y diversas instituciones del archipiélago, que contó con una nómina de expertos en el mundo de la Literatura de las islas.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s