¿Queda algo de cordura en el Decanato de la Facultad de Psicología de La Laguna? (CuisCanarias)

LO peor que puede pasarle a un paranoico es que lo persigan de verdad», frase afortunada cuya autoría primigenia se me escapa, pero que creo haber leído en algún texto de Vázquez Montalbán. La cita resulta pertinente por cuanto últimamente están ocurriendo cosas en una determinada Facultad de la ULL que llaman poderosamente la atención; entre otros, por tres motivos: el primero porque se trata de la Facultad de Psicología, lugar donde (cabe suponer) las alteraciones patológicas de la personalidad y de la conducta son objeto de observación y estudio, y por consiguiente, sus manifestaciones fácticas (pensamos los tipos ingenuos como yo) deberían estar especialmente controladas a fin de no reproducirlas internamente, al menos por quienes ostentan puestos de responsabilidad allí. El segundo (derivado del anterior), porque se trata de reacciones verdaderamente desquiciadas (al menos aparentemente); y el tercero, porque quienes protagonizan tales actitudes no son unos personajes cualesquiera, sino nada menos que el equipo gestor de la Facultad, con su Decano a la cabeza…

El origen del tremendo follón organizado se sitúa en un comunicado de denuncia presentado por el grupo claustral de la izquierda estudiantil canaria AMEC, que ostenta la representación mayoritaria de las y los estudiantes en la Universidad de La Laguna, y escrito que se refería a una mala gestión en la tramitación de las Becas en la Facultad, que habría perjudicado a un importante número de alumnos y alumnas. Hasta aquí todo «normal» (dentro de lo anormal del hecho denunciado en sí) en el sentido de que la organización estudiantil realizó una tarea de control propia de su condición representativa. Lo extraño e inusitado empieza a ocurrir acto seguido, cuando el equipo rector de la Facultad, en lugar de dar pronta y tranquilizadora respuesta a la situación denunciada, inicia una serie de actuaciones que, según denuncia AMEC, consisten en «presiones del decano de la Facultad de Psicología, Pedro Avero Delgado, a las que ha sometido a los alumnos pertenecientes a esta organización». AMEC lamenta «…que se haya querido individualizar la responsabilidad de este comunicado, publicado en prensa, atacando expresamente a estudiantes de la propia Facultad, incluso de entre los afectados por el problema. Esta organización considera intolerable esta acción carente de toda ética profesional. Se trata de un grave atentado contra la libre participación del alumnado». La organización estudiantil añade que «el Decano intentó obligar a dichos alumnos a realizar un comunicado a espaldas del grupo del que forman parte, bajo la amenaza de que si no lo hacían serían expulsados de la propia Facultad de Psicología, se les abriría expediente académico e iniciaría de inmediato las diligencias judiciales oportunas». Toda una actuación desmesurada que provoca que AMEC reaccione exigiendo el cese del citado Decano.

La más que aparente desmesura, se convierte en desquicie, a mi juicio, desde el mismo instante en que se publica un comunicado del Gabinete de prensa de la ULL, de 14 de marzo de 2011, en el que se informa de que la Junta de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna, reunida en sesión extraordinaria el pasado 10 de marzo «para tratar el posicionamiento del centro acerca de la citada denuncia de AMEC sobre la posible negligencia en el proceso de tramitación de las becas del Gobierno de Canarias», adopta una serie de acuerdos entre los que no figura, para nada (al menos según la nota publicada por el Gabinete de Prensa), ninguno dirigido a solucionar o solventar los perjuicios causados a las y los 300 estudiantes solicitantes de las Becas (jóvenes cuyas familias, por definición, precisan de tales ayudas), o al menos a tranquilizar a esas familias sobre un asunto verdaderamente preocupante, sino seis Puntos cuya lectura resulta totalmente estremecedora, y nos retrotrae a épocas que creíamos superadas. Para que juzguen ustedes mismos, los trascribo:

«1.- Que siendo firmes defensores de la libertad de pensamiento y de la crítica fundamentada a cualquier labor de gestión institucional en nuestra facultad, no vamos a hacer dejación, en ningún momento, de nuestra responsabilidad en la defensa del buen nombre de nuestro centro, ante cualquier ataque basado en la falsedad y la difamación como es el caso que nos ocupa en las afirmaciones vertidas por los componentes del grupo claustral del alumnado AMEC.

2.- Que en el caso que nos ocupa, las actuaciones de nuestra administración y secretaría académica constituyen, como así han demostrado los datos objetivos, un ejemplo de la responsabilidad y ejemplaridad que debe presidir toda acción administrativa universitaria. Esta facultad se siente orgullosa de la profesionalidad del equipo dirigido por nuestra administradora Carmen Barroso.

3.- Que tal y como es preceptivo, esta facultad pondrá en manos del equipo de gobierno, del Servicio Jurídico y del Servicio de Inspección de nuestra universidad los hechos acaecidos la semana pasada, con el objetivo de que se emprendan todas las acciones reglamentarias que conduzcan al esclarecimiento de los hechos y a la depuración de las responsabilidades finalistas que se deriven de dichas actuaciones.

4.- El equipo decanal, en nombre de la Junta de la Facultad de Psicología, de acuerdo con el reglamento de régimen interno, se reserva el derecho a actuar según las responsabilidades individuales y colectivas que se puedan derivar del esclarecimiento de los hechos en el punto anterior.

5.- Que la Facultad de Psicología apoyará las reservas efectuadas por el equipo de gobierno de nuestra universidad para emprender cuantas medidas de tipo legal y/o académico fueran pertinentes contra los causantes de esta situación.

6.- Examinados todos los hechos, la Junta de Facultad manifiesta su total apoyo al equipo decanal y a la Secretaria Académica del Centro en la gestión del problema planteado, que se ha manejado con profesionalidad, precisión y diligencia”

¿No se le habrá perdido un tornillo por el camino a alguien? -pregúntome yo, que no soy para nada especialista en la materia-.

Lógicamente, la respuesta de AMEC no ha podido ser otra que calificar de «fatwa del Decano«, al delirante conjunto de admoniciones transcrito, así como reiterarse (con más fuerza si cabe) en la exigencia del cese inmediato del responsable académico. La organización estudiantil llega a preguntarse lo siguiente: «¿Estaremos ante otro episodio de fascismo institucional?».

Permítaseme sumarme a esa angustiosa y nada existencial duda.

*Agustin Crosa.

 

6 comentarios en “¿Queda algo de cordura en el Decanato de la Facultad de Psicología de La Laguna? (CuisCanarias)

  1. Magnífico texto. Gracias al autor. Y claro que hay muchos tornillos sueltos por ahí (y no que se hayan soltado por el camino, sino que muchos salieron así de fábrica), pero sobretodo un grave trastorno para el que La Escuela de Franfurt eloboró la «Escala F»: la personalidad autoritaria. Eladio

  2. A mi lo que más me gusta de la fatwa esa es la fracesita:

    El equipo decanal y la Secretaria Académica del Centro «en la gestión del problema planteado, que se ha manejado con profesionalidad, precisión y diligencia»

    Yo me pregunto: ¿hacen falta tantas cosas para limitarse a tramitar una becas? Parece que estuvieran operando el «celebro» de alguien o algo así. ¿Pa qué carajo necesitan esos inútiles «precisión»? ¿Será pa pegar el sello en su sitio? ¿será pa escribir en los recuadros, por dentro, se entiende?
    Parecen la NASA estos.
    ¡Joder con la profesionalidad del averito! Está claro que pa presionar a la gente, pa amenazar, el tipo es todo un professsssional. Carajo, a ver si lo contrata la mafia rumana que anda por ese sur¡ Y que se lo queden ellos¡

  3. Otra frasecita:
    En la que los tipos dicen ser -por la puta cara- «firmes defensores de la libertad de pensamiento y de la crítica fundamentada».
    1º Lo que faltaba es que ahora tengamos que pedirles permiso a esos mangutas para pensar por nuestra cuenta lo que nos dé la gana¡ Estos recuerdan al 9º mandamiento de los curas. ¿Hay que pedirles permiso para pensar «libremente»? Lo grave es calcular las implicaciones de que alguien crea necesario declararse «firme defensor de la libertad de pensamiento»… ¿No será que en fondo quieren ser policías del pensamiento? ¿No será que quieren alumnos lobotomizados? Qué peligro¡
    2º Ahora bien, lo de la crítica lo llevan aun peor. Ya no la defienden en general. Sólo «la fundamentada». Pero, ¿qué es eso? ¿quién lo decide lo que está o no fundamentado? Por ejemplo, quejarse de que dejen a gente colgados con la beca, ¿eso no está fundamentado? ¿Convertimos al decano en la instancia que decide qué crítica es o no fundamentada? Cuando escucho a alguien que quiere inponerme su voluntad, su poder, con retóricas tan perversas, me acuerdo de aquel autor que propuso convertir el arma de la crítica en la crítica por las armas.
    ¿Quién se creen que son esa gentecilla?
    Amigos, el día que AMEC les pida permiso a esos indocumentados para pensar y para criticar, ese día se habrá ido el movimiento al carajo¡

  4. Otra frasecilla de la Fatwa:
    La «defensa del buen nombre de nuestro centro».

    Lo que importa aquí, pues, el la fama, el honor, el buen nombre, etc. y toda esa mugre; no resolver los problemas de estudiantes que pueden quedarse SIN COMER.
    Y, si es eso lo que les importa, lo están consiguiendo: fama de idiotas, fascistas, represores… ¿Les da buena fama que haya profesores en esa mierda de facultad que diga que la homosexualidad es una enfermedad? ¿Les da prestigio un decano que es el ridículo con dos patas y ombligo? ¿Les da buen nombre que un profesor esté tan ido como para decir que Amec es el mal? ¿Un tipo con delirios demoníacos?
    ¿Quieren prestigiar la facultad? Comiencen por destituir a esa calamidad de equipo decanal; nombren gente normal y operativa; hagan todo lo posible para que ningún alumno tenga problemas con las becas; traten con respeto a los estudiantes; discúlpense ante la portavoz de Amec por el maltrato al que la sometieron. Eso los prestigiaría. Mientras tanto, es imposible pensar en esa facultad y no gritar: ¡socoroooo!

  5. ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿Cómo se llaman los problemas de gestión de Pedro Avero en la Facultad de Psicología?????????????

    Si, si…

    AVERÍAS!!!!!!!!!!!!

  6. Otro frase de la fatwa -a este paso le hacemos el comentario de texto completo-:
    «Las responsabilidades finalistas». ¿Se referirá a resp. olímpicas? Finalistas, ¿de qué? ¿de gimnasia rítmica?
    Los tipos son tan inútiles que no pueden escribir: responsabilidades finales, últimas, o lo que sea. No. Estos psicólogos no saben hablar recto, sin retorcimiento… Quien retuerce el lenguaje, ¿no seá que quiere engolar la palabra y, por tanto, engolfar el comportamiento?
    A mi se me ocurre, más que «finalista», «terminal». Avero y sus cuates como irresponsables terminales. Y sin remedio….

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