20-N Buenaventura Durruti

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Buenaventura Durruti, luchador anarquista y antifascista. Murió el 20 de noviembre de 1936 en plena guerra civil. Hoy, durante la movilización de la mañana, los estudiantes laguneros y lagunes lo recordamos en nuestro manifiesto:

“No es un día cualquiera, compañeras y compañeros, diversas conmemoraciones dotan de significado el día de hoy. Mientras los que nos gobiernan añoran un tiempo de miseria e ignorancia, nosotros queremos recordar que, al igual  que Buenaventura Durruti, asesinado el 20 de noviembre de 1936 defendiendo la libertad, no tenemos miedo de lo que depare este futuro incierto, pues hay un mundo nuevo en nuestros corazones, y ese mundo está creciendo en este instante. EDUCACIÓN PÚBLICA DE CALIDAD. NI CURAS NI FASCISTAS”

Intervención de AMEC en el Claustro de la ULL [18.11.2011]

En primer lugar agradecemos al señor Rector que nos haya honrado con su presencia en esta ocasión. Asimismo, nos gustaría, ya que se acerca el día 20 de noviembre, recordar y honrar, en el aniversario de su muerte, a un gran héroe, a don Buenaventura Durruti, fallecido en la resistencia antifascista el 20 de noviembre de 1936. Tampoco podemos dejar de recordar, con enorme tristeza, a todas aquellas personas que han muerto en nuestras calles, en las calles de Santa Cruz de Tenerife, abandonadas por las instituciones públicas. Asimismo, recordar, a nuestros compañeros y compañeras saharauis que fueron atacados recientemente en la Universidad de Casablanca por elementos afines al régimen dictatorial marroquí.

Hoy, la Universidad de La Laguna es una universidad DERROTADA. Pese a todo, la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario acude con el mismo entusiasmo de siempre a esta sesión del Claustro. Sabedores de que hemos adquirido responsabilidades y compromisos que nos obligan a defender espacios, como este, para el estudiantado. Algunos piensan, errados, que este espacio no es importante, que debe ser abandonado. Pero nosotros nos quedamos aquí para seguir luchando por un modelo diferente de Universidad, conscientes de las dificultades que implica ser rebelde en estos tiempos en los que el mundo se entrega a los nuevos  predicadores del sistema-mercado. Ahora que se aproxima una nueva era oscura para la humanidad, mantenerse con firmeza y con dignidad, sin entregar un solo ápice de terreno al enemigo, ese es el mejor de los legados, la única herencia válida para las generaciones futuras. Debemos terminar con las actitudes complacientes y erradicar los comportamientos sectarios, debemos terminar con esa tendencia que algunos tienen de encerrarse en burbujas, creyendo, estúpidamente, que están transformando algo. La  acción está aquí y ahora, en esta trinchera, que abrimos para enarbolar la bandera de la denuncia y de la crítica. Hemos venido, como siempre, a discutir, a pelear y a confrontar. No entendemos de otra forma la política.

Señor Doménech, desde el mayor de los respetos, sus documentos no nos gustan, empiece por paginarlos. Al menos sabremos cuántas páginas de ignominia nos esperan antes de emprender la resignada tarea de entender qué ha pretendido usted cuando decidió volver a presentarse como Rector. No entendemos cuáles son sus objetivos, hacia dónde pretende llevar la institución. Usted intenta edificar una universidad donde no se haga política y juega, una vez más, a ser encantador de serpientes, insistiendo en partir de un DAFO de la prehistoria. Resulta algo curioso que no se realice una comparativa con un DAFO o cualquier otro sistema de comparación que coteje la situación actual de la Universidad de La Laguna con datos más recientes. Usted se ha empeñado en un eterno retorno al pasado, al pasado que usted cree haber expurgado; usted se quiere mostrar como el gran transformador de esta casa de estudios, como si antes del 2007 se viviera en “tierras bárbaras”, usted se nos ofrenda a la manera de “pater patriae”, padre de la patria, primer ciudadano, redentor de pecadores, aunque las labores del confesor las haya delegado en personal de fuera de La Casa.

En el año 2007, la Convergencia Europea no pasaba de ser un rumor de pasillo. En esa época, permanecíamos inocentes ante la catástrofe que se nos aproximaba. Permanecíamos ignorantes de esa “nueva universidad” que algunos loaban, que algunos todavía pretenden defender, y que ha demostrado ser una aberración más de las programadas por el capitalismo neoliberal, donde el cuento de las competencias y habilidades amenaza con sumir en la ignorancia a varias generaciones de estudiantes. Su empeño en retrotraernos a ese momento fundacional, a ese “año cero” de la “era Doménech”, empieza a ser preocupante. El año 2007 ya no nos vale como punto de referencia. Don Eduardo, usted debería actualizar sus datos. Y aunque ha pretendido ser el abanderado de la “pax” universitaria, su primer mandato no dejó de ser un tiempo convulso, que pretende prolongarse en el segundo. Por suerte o por desgracia, en esta universidad seremos testigos aún de grandes batallas políticas, aunque se pretenda ocultar, en este momento vivimos la mayor confrontación de los últimos 20 años, el enfrentamiento entre dos grandes fuerzas: la pugna entre los que pretenden entregar la universidad al mercado y los que, en minoría, perseguidos, no se resignan a dejar de construir una verdadera Academia, una casa de estudios que sea la principal referencia de calidad y formación, y que no tiemble por la aparición, a la manera de pretendida competencia, de universidades privadas de tercera división.

En la primera página de su informe explica que hace un esfuerzo anticipatorio con la idea de hacernos debatir y participar en la planificación del Plan de Gobierno. La realidad es muy diferente, usted nos ha traído un documento que no admite modificación alguna, puesto que ya ha sido aprobado en Consejo de Gobierno; usted viene a enseñarnos sus “cosas”, como si fuera un infante en la mañana de Reyes, pero ver y no tocar. Suministrar placer contemplativo y poco más. Esa es su democracia: pura contemplación. Usted apela a la responsabilidad y pretende que traicionemos nuestros intereses, los intereses del estudiantado, y defendamos unos Estatutos desde un pretendido consenso, que no deja de sonar al viejo “ordeno y mando”.

Por otra parte, sobre el informe del estado de la ULL, se menciona la existencia de una falta de identificación de los universitarios con los objetivos de la institución. Uno de esos objetivos es el tan traído Campus de Excelencia, que de momento no deja de ser un rótulo o una imagen abstracta que, difícilmente, pueden comprender aquellos que tienen que preocuparse por cuestiones más perentorias, como tener una silla y una mesa en el aula.

Con respecto a la línea de actuación 3.1.2: “Mantener la exigencia al Gobierno de Canarias del cumplimiento de los compromisos económicos contraídos en el Contrato-Programa”. Solo decir que esta situación parece una ironía del destino. Hay que recordar que usted abanderó una dura crítica contra el rector que le precedió, responsabilizándole de haber sumido a la ULL en el “ostracismo económico”, fruto del conflicto que esta institución mantuvo con el Gobierno. Hoy, curiosamente, el grupo Renovación Convergente, su grupo, trae al Claustro una propuesta de resolución para instarle a usted a emprender  acciones judiciales por el incumplimiento del Gobierno de Canarias del Contrato Programa.

Sin embargo, no todos son reproches, también queremos transmitir nuestro apoyo a una de las acciones estratégicas que plantea en su documento. Nosotros también queremos dar a conocer el Estatuto del Estudiante Universitario, especialmente el artículo 7.1, apartado r): “los estudiantes universitarios tienen los siguientes derechos comunes, individuales o colectivos: A la libertad de expresión, de reunión y de asociación en el ámbito universitario […]”.

Finalmente, les animamos, a cada uno de los compañeros claustrales, a leer nuestras propuestas de resolución, les animamos a ustedes a que no sean universitarios teledirigidos por otros, porque ustedes son personas de la universidad y se deben a ella. Creemos que son capaces de leer y votar sin necesidad de que nadie les dicte ninguna quiniela.

 Somos conscientes de que AMEC no encaja en esa lógica bivalente que pretende sentenciar el “Fin de la Historia” para esta Universidad. Para algunos, o para muchos, somos un error en el sistema; para otros, seguramente, la única posibilidad de tener una voz  crítica y disidente. Sin duda, somos un sujeto molesto, tenemos muchos enemigos y en muchas partes. Usted no es el único, Sr Doménech; se ha empeñado, quizás sin saberlo, en compartir asiento con otros que también esperan vernos caer, y llegará el día, pero no se olvide, que nadie lo olvide, que a algunos les pasa la historia por encima, mientras que otros nos atrevemos a pararla aunque sea solo por un segundo.