Circular del rector en relación con el “proyecto estructurante Neurocog”

En relación con esta cuestión queda muy poco que decir, podríamos hablar del clásico “ordeno y mando” y filosofar de tantas otras cosas por el estilo, pero creemos que este “retrato” no admite mayores comentarios. Nos permitimos, no obstante, una referencia bíblica, tan necesaria en estos tiempos en los que el fariseísmo campa por nuestra Universidad. Lc 6, 43-45:

43 Porque no hay un árbol bueno que lleve fruto malo, ni por el contrario, árbol malo que lleve fruto bueno. 44 Porque cada árbol se conoce por su fruto. No se cogen higos de los espinos, ni se vendimian uvas de un zarzal. 45 El hombre bueno saca el bien del tesoro bueno de su corazón y el malo saca el mal del tesoro malo.

  ***

 

Nota: Les ofrecemos el texto íntegro de la circular.

Estimados miembros de la comunidad universitaria,

Les escribo este correo para informarles de que, tras varias semanas de negociaciones, el proyecto estructurante Neurocog para la investigación del cerebro humano se edificará en la misma parcela en la que se planificó inicialmente. La imposibilidad técnica de llevarlo a cabo en el lugar alternativo, sin que ello suponga un sobre coste y sin que se vea comprometida la financiación recibida, nos obligan a tomar esta decisión, que espero sea asumida con responsabilidad y altura de miras y que, a continuación, paso a explicar con más detalle.

Tras negociaciones con la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información se llegó en su día a la decisión de cofinanciar esta infraestructura, que, tal y como se informó en el pasado Claustro del 24 de mayo, albergaría a los investigadores y equipamiento científico destinado a este proyecto.

Para materializar este acuerdo, hay que retroceder hasta el Consejo de Gobierno de noviembre de 2009, en el que se aprobaron las directrices presupuestarias del año siguiente y se incluyó la financiación para llevar a cabo esta iniciativa. Paralelamente, el Vicerrectorado de Planificación e Infraestructuras a través de su oficina técnica, junto a la Facultad de Psicología y a los investigadores de Neurocog, elaboraron el proyecto de edificación en la parcela de entrada al campus de Guajara, al entender con ello que se facilitaba el acceso a esta infraestructura científica, y se le garantizaba una adecuada visualización social e institucional, además de estar dentro de los perímetros de seguridad contratados por la institución académica.

Hace escasas semanas, cuando comenzó la obra en Guajara, se produjo el malestar de un grupo de universitarios y se le solicitó a este rector, a través de múltiples correos electrónicos, que se paralizase la obra hasta estudiar una posible nueva ubicación. Y así se hizo, se paró para dialogar con las partes implicadas y se inició el estudio de una ubicación alternativa. De estos últimos extremos han sido informados tanto el Consejo de Gobierno como el propio Claustro.

Muy recientemente, el Rectorado recibió los resultados del estudio geotécnico elaborado en la zona alternativa, ubicada en la parte trasera de la Facultad de Filología, del que se deriva un sobrecoste de más de un 20% frente al presupuesto inicial y un retraso en la entrega de la obra que acarrearía un serio peligro de no poder justificar la financiación recibida en tiempo y forma.

Por tanto, ante el informe recibido por parte de la Oficina Técnica sobre las catas realizadas en el emplazamiento alternativo, y atendiendo a la posibilidad de que esta universidad pierda la financiación obtenida por no cumplir los plazos de justificación pertinentes, este Rectorado ha resuelto volver al emplazamiento inicial para continuar de forma inmediata con la obra de construcción de Neurocog, que esperamos esté finalizada lo antes posible.

Como señalé al inicio de este correo, espero que se entienda la decisión adoptada, que, si bien no satisface a todos, es, a nuestro juicio, la menos lesiva para los intereses de la Universidad de La Laguna.

Atentamente,

(Firma: El Rector)

 

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Mitos de la “nueva economía”

En este fragmento de Alex  Callinicos*, publicado en español en 2002, se resume, en esencia, buena parte del discurso de la denominada “Economía del conocimiento”**. Callinicos nos descubre las contradicciones de uno de los principales argumentos que sustentan la “tercera vía”***:

“(…) a la manera clásica de la “tercera vía”, podemos tener el pastel y comerlo –fusionar el dinamismo capitalista aplaudido por la nueva derecha con la justicia social  que buscaba la vieja izquierda”.

Por otra parte, la noción de “Economía del conocimiento” justifica, ideológicamente, la Convergencia Europea [el plan Bolonia], es decir, la liberalización [privatización] de la Educación y, por extensión, la de todo el sector público. Como podemos apreciar, los teóricos de la socialdemocracia tardía han distorsionado el discurso de “lo público”, proyectando una imagen negativa de todo aquello que haga referencia al “espacio público” para propiciar el debilitamiento de los argumentos contrarios a los procesos privatizadores:

“Espera ansioso que el régimen tributario moderno se atrofie y que el acceso de los individuos a la seguridad social dependa de la elección de sus inversiones. Por lo tanto, para el sector público en general, el futuro supondrá mayores privatizaciones”.

 

*Alex Callinicos: http://en.wikipedia.org/wiki/Alex_Callinicos

**Economía del Conocimiento: http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_del_conocimiento

***Tercera vía: http://es.wikipedia.org/wiki/Tercera_v%C3%ADa

***

Mitos de la “nueva economía”:

Las empresas que hoy tienen éxito son aquellas que pueden hacerse con una marca popular, y de manera creciente la creación de marcas depende no de la asociación con un producto en particular, sino de saber interceptar las fuentes del nuevo conocimiento generado por una sociedad cada vez más y más basada en la ciencia. Las que mejor se adaptan a esta tarea no son las gigantescas corporaciones multinacionales, sino compañías más pequeñas, más libres, casas más emprendedoras, con estructuras informales, no-burocráticas, que maximizan la creatividad y que se eslabonan en redes descentralizadas. De este modo, el nuevo “capitalismo del conocimiento” trae consigo no tanto una concentración del poder económico como una dispersión. Así, a la manera clásica de la “tercera vía”, podemos tener el pastel y comerlo –fusionar el dinamismo capitalista aplaudido por la nueva derecha con la justicia social  que buscaba la vieja izquierda.

Este discurso cuenta con algunas elisiones. Éstas implican, fundamentalmente, la identificación de la creatividad y el espíritu empresarial. Entre los sermones de Leadbeater están las historias de la gente que ha sido capaz de ofrecer mejoras reales a unas clases trabajadoras debilitadas. Esas personas, sin duda admirables, se describen como “empresarios sociales” y poseen, esencialmente, las mismas habilidades que se necesitan para obtener beneficios en el mundo de los negocios. De esta forma, se da un aire humanitario a los negocios privados mientras que, al mismo tiempo, se ofrece un modelo de libre empresa como respuesta a la pobreza y a la desigualdad. Entretanto, tal y como insiste de forma implacable Leadbeater, la misma expresión “capitalismo del conocimiento” sugiere que la innovación científica es propiedad exclusiva del sector privado. El problema es que, como a veces está obligado a reconocer, esto es totalmente falso; la investigación científica que subyace al cambio tecnológico que alaba de forma tan ansiosa es, en buena parte, un producto del sector público: “Esta explosión de conocimiento científico fue posible gracias a la enorme inversión del Estado en investigación, especialmente entre las dos guerras mundiales y la guerra fría”.

Internet es un ejemplo de ello: la creación del DARDA, la agencia de investigación del Pentágono. Como dice Castells, “el iniciador de la revolución informática, tanto en América como en el resto del mundo, fue el Estado y no un empresario innovador en su garaje”. En efecto, el tipo de empresariado del conocimiento que tanto admira Leadbeater a menudo parece implicar el saqueo de la investigación fundamental realizada a cuenta del capital público para provecho de avariciosos y ambiciosos individuos privados. Y acepta esto cuando en una reveladora metáfora afirma: “Las universidades deberían ser minas a cielo abierto de la economía del conocimiento”. De este modo, el nuevo “poscapitalismo” resulta ser algo parecido a un parásito que obtiene las ideas a costa de la investigación financiada públicamente. No es extraño que Leadbeater no pueda decir nada coherente o interesante sobre una de las más serias amenazas para todo el proceso de la investigación científica: el visto bueno del gobierno de Estados Unidos y de la Unión Europea para que las empresas patenten genes. Un capitalismo tan voraz que se esfuerza por consumir no sólo el mundo sino también aquellas propiedades abstractas de la naturaleza puestas de manifiesto popr la investigación científica, a duras penas juega algún papel en su acogedor retrato del futuro.

Leadbeater no ignora por completo las desventajas. Reconoce que incluso su amado Silicon Valley “tiene una cultura cívica débil y […] es una sociedad sumamente desigual”. De hecho llega a admitir que “me doy perfecta cuenta de que la inseguridad y la desigualdad profundas y crónicas generadas por esta etapa de la globalización son el principal problema para la mayoría de la gente, y que las medidas que se proponen en este libro para tratar de resolver la creciente desigualdad no van lo suficientemente lejos”. Puede repetirlo: Leadbeater sostiene que “debemos innovar e incluir”, pero el sentido general de sus propuestas para la política pública es reforzar aún más los procesos que tanto han aumentado las diferencias sociales a lo largo de las dos últimas décadas. Espera ansioso que el régimen tributario moderno se atrofie y que el acceso de los individuos a la seguridad social dependa de la elección de sus inversiones. Por lo tanto, para el sector público en general, el futuro supondrá mayores privatizaciones. De las escuelas, por ejemplo, deberían hacerse cargo “nuevos tipos de intermediarios, democráticamente responsables, […] asociaciones creadas por las escuelas, servicios dirigidos por organizaciones benéficas y compañías privadas”, aunque Leadbeater no se molesta en explicar cómo las organizaciones benéficas o las compañías privadas podrían asumir esta responsabilidad.

Su superficial argumento muestra una asombrosa falta de sensibilidad para con las diferencias reales en el acceso de los individuos a los recursos y, por consiguiente, en las oportunidades que la vida ofrece. Considérese, por ejemplo, el siguiente párrafo: “La mayoría de nosotros nos ganamos la vida ofreciendo un servicio, un juicio, una información o un análisis tanto desde una centralita telefónica, el despacho de un abogado, un departamento de gobierno o un laboratorio científico”. Con total seguridad, en las economías avanzadas, la mayoría de nosotros producimos un servicio. Pero lo hacemos bajo condiciones radicalmente distintas. El operador de un centro de llamadas que realiza un trabajo semiautomático, mal pagado y altamente supervisado (el mismo Leadbeater describe las centralitas como las “fábricas” de la “economía de servicio moderna”) vive en un mundo diferente al de, pongamos por caso, el jefe del departamento de investigación de un banco de inversiones de Wall Street, cuya duda es si su próxima bonificación será de cuatro o de cinco millones de dólares. Sin embargo, los dos son trabajadores del sector de los servicios. La categoría no es que sea de mucha utilidad analítica porque no registra las diferencias en lo que Marx llamó las relaciones de producción –la gran disparidad entre los ingresos del operador del centro de llamadas y los del trabajador de la banca de inversiones refleja su distinta posición en la estructura del poder económico tanto en el trabajo como en el mercado laboral.

 

Referencia:

Callinicos, A. Contra la tercera vía. Una crítica anticapitalista. Crítica, Barcelona, 2002 pp. 44-48

 

 

 

Magisterio y biodiversidad canaria [Bolonia y el nuevo Catálogo de Especies Protegidas]

 

Excelente artículo de los profesores Martín y Wildpret, aunque en la weblog de AMEC no nos hemos podido resistir a añadirle el subtítulo: “Bolonia y el nuevo Catálogo de Especies Protegidas”.

Ciertamente, el año de la Biodiversidad estará marcado por dos hitos históricos que, aparte del argumento dado por los profesores, están conectados por un elemento fundamental: formar parte de la misma matriz ideológica. Por esta razón, nos hemos visto obligados a subtitular el artículo, puesto que, al contrario de los que dicen los profesores, lo que afecta al título de maestro y a cualquier otra titulación universitaria no es un nuevo plan de estudios: lo que ha deteriorado la educación, afectando dramáticamente a la conformación de los nuevos títulos, ha sido la reconversión total y antidemocrática de la Universidad. Asistimos, pues, a una mercantilización tanto del territorio como de la educación.

La Convergencia Europea (Plan Bolonia) conecta claramente con el mismo afán liberalizador que persigue el nuevo Catálogo de Especies Protegidas de Canarias, se trata, parafraseando a Martín y Wildpret, de un modelo en el que “(…) priorizan los beneficios económicos de unos pocos (…)”; en el caso del nuevo Catálogo: “los beneficios de unos pocos frente a la preservación de unos recursos naturales que son de todos los ciudadanos y ciudadanas”, y en relación con la Convergencia Europea: los beneficios de unos pocos frente a la preservación de unos recursos PÚBLICOS que son de todos los ciudadanos y ciudadanas.

Desde la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario lamentamos que la Universidad de La Laguna no contara, entre sus profesores, con voces críticas, significativas, que cuestionaran el  referido Plan Bolonia. La adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) ha supuesto la liquidación de una gran cantidad de materias fundamentales en la formación de los maestros, los ingenieros, los filósofos, los psicólogos, los físicos, los historiadores y un largo etcétera.

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Paula Álvarez Roa en “Agrícolas”

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Conferencia de Paula Alvarez Roa: Trasnacionales y agrocombustibles

 

 

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Paula Álvarez Roa, politóloga de la Universidad Nacional de Colombia, Investigadora en Políticas Públicas ambientales y rurales del Grupo “Semillas”, experta en agrocombustibles en Colombia, y autora entre otras de las siguientes publicaciones: Diferentes expresiones de la crisis: Económica y Alimentaria (2009),  Los agrocombustibles en Colombia: una Historia de Ciencia Ficción (2008).

 

El Gobierno anuncia a las universidades que no cumplirá con su financiación (El Día)

La ULL no ha recibido aún una comunicación oficial, pero el Gobierno le ha transmitido la dificultad de afrontar lo que establece el contrato programa para 2010. Educación ya ha propuesto a la ULPGC que las previsiones presupuestarias del acuerdo de financiación hasta 2013 “no sean de aplicación inmediata”.

 

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La crisis universitaria y Bolonia

Juan Ramón Capella[*]

 

Como en el franquismo, la policía reprime en la Universidad. Como en el franquismo, son los rectores o algunos altos cargos académicos quienes la llaman. Como en el franquismo, a algunos estudiantes se les abre expediente de expulsión. Como en el franquismo, nadie atiende a las razones que llevan al estudiantado a rebelarse. Como en el franquismo.

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Los fondos para la investigación académica bajo el control de las empresas. Noticias desde Reino Unido

Imagínense a Charles Darwin intentando rellenar esta solicitud de beca antes de embarcarse en el Beagle: “Explique cómo su investigación podría revertir en el bienestar del país, en su riqueza o en su cultura. Por ejemplo, impulsando la economía global y, específicamente, la competitividad económica en el Reino Unido. ¿En cuánto tiempo se pueden obtener estos beneficios?”. Si Darwin hubiera dependido de una beca del Consejo de Investigación del Reino Unido, nunca hubiera zarpado.

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