Los estudiantes de Medicina de la ULL contra la “troncalidad” [MANIFIESTO y FOTOS]

ESTUDIANTES CONTRA LA TRONCALIDAD

NUESTRO FUTURO, VUESTRA SALUD

Estimados compañeros, compañeras, futuros médicos y médicas.

Antes de nada, muchas gracias por estar aquí, por dedicar unos minutos de vuestro tiempo libre o de ocio a una lucha de vital importancia como es nuestro futuro y nuestra formación. Una lucha que nos une como colectivo y nos recuerda la importancia de estar unidos para cambiar las cosas. Es apasionante ver a tantos estudiantes de tantos rincones del país juntos en tiempo y en lugar para reivindicar una Formación Sanitaria Especializada de calidad y con garantías.

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Desde el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, en representación de los estudiantes de Medicina del Estado, manifestamos nuestro total rechazo al Real Decreto que modifica nuestra formación especializada, la famosa Troncalidad, por la cual se reestructurará nuestra siguiente etapa formativa.

Consideramos que la mejora del sistema de formación especializada en Medicina es necesaria y fundamental, pero dicha mejora ha de basarse en criterios realistas y definidos en un plan de acción coherente con vistas siempre a mejorar el ya existente. Con garantías, sin inseguridades y teniendo siempre en cuenta lo mejor para el paciente, el Sistema Nacional de Salud, y también para los futuros profesionales que van a ejercer en él.

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Debido a ello, defendemos el actual sistema de formación como el garante de la calidad en la Formación Sanitaria Especializada, un sistema que asegura una calidad formativa reconocida.

La ausencia de información, transparencia y consenso en las últimas etapas del proceso de elaboración del Real Decreto, así como el fin de las negociaciones con el Ministerio, nos han llevado a rechazar de manera tajante este Real Decreto. A día de hoy, la Troncalidad carece del consenso necesario entre la sociedad médica, de planes formativos para las especialidades, de temporalización definida, de los sistemas de evaluación que éste necesita, de sistemas más rigurosos de acreditación de docentes y unidades docentes, de dotación económica realista para su implantación, entre muchos puntos que ponen en tela de juicio los supuestos beneficios de la Troncalidad y la correcta implantación de la misma.

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Muchas son las inseguridades y vacíos que acontecen este decreto, por ello nos posicionamos en contra y queremos remarcar:

– Que la formación de un médico es continuada desde la entrada en la universidad hasta el final del ejercicio médico profesional, por lo que una modificación del sistema actual debe estar fundamentada en criterios realistas y objetivos que aseguren la calidad del sistema formativo.

– Que la Troncalidad plantea nuevas situaciones formativas, que a día de hoy no se encuentran recogidas en la legislación actual. Estas nuevas situaciones laborales deben retribuirse como se les corresponde por el nivel formativo que tienen, no siendo una mera estrategia para tener mano de obra sanitaria a bajo coste.

– Que no existen razones objetivas y públicas que justifiquen la distribución de especialidades en los troncos que se plantean actualmente, y que no existe tampoco un catálogo de competencias propias de cada especialidad para justificar la agrupación de especialidades propuestas y la creación de los 5 troncos, así como para justificar la no introducción de algunas especialidades en troncos, la creación de nuevas especialidades, o la creación de ACEs.

– Que la estimación presupuestaria no se corresponde con la realidad, pues el coste planteando para la implantación de la Troncalidad no contempla todos los gastos, que podrían requerir un desembolso mayor para su creación, tales como la acreditación de las unidades así como la formación de todos los profesionales implicados en la docencia.

– Que la situación formativa que proponen en el RD, debido al posible cambio de Unidad Docentes entre ambos periodos, y la falta de la asignación de una especialidad hasta la finalización del tronco, genera una situación de incertidumbre que compromete la estabilidad económica, laboral y así como la conciliación con la vida personal y familiar del futuro médico en formación.

Por todo lo anteriormente expuesto y en defensa de nuestro futuro, de nuestra formación y de la calidad asistencial para nuestro futuros pacientes, consideramos que los perjuicios ocasionados por la implantación de la Troncalidad serán mayores que los beneficios, y por ello, nos manifestamos hoy aquí.

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No queremos ser otro experimento educativo, ni recibir un cambio formativo que ponga en
peligro nuestro futuro como profesionales. Todos nosotros hemos recibido en mayor o menor medida las consecuencias de la mala implantación del Espacio Europeo de Educación Superior, y de su falta de coordinación y planificación. No queremos recibir cambios formativos que no nos aseguren una correcta formación, ni vivir durante los años de residencia con la incertidumbre de dónde y en qué especialidad estaremos, ni queremos estar formándonos en un programa de residencia eterna.

Queremos una formación de calidad, completa e integral. Luchamos por nuestra futura formación, por nuestros futuros pacientes, por la futura calidad asistencia, por nuestro futuro: el futuro de la Medicina.

Por ser los mejores médicos que podemos llegar a ser, por una Sanidad universal y de calidad.

¡NO a la TRONCALIDAD!

AMEC analiza el problema del desempleo entre los titulados universitarios en el debate ‘Empleo y Universidad’ [Nota de prensa]

El debate se aproximará no solo a la crisis económica actual, sino además a las repercusiones del Espacio Europeo de Educación Superior

La Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC) invita a la ciudadanía a la presentación y celebración del debate Empleo y Universidad”. Esta iniciativa de este colectivo estudiantil se enmarca dentro de una serie de actividades que se tienen previsto realizar a lo largo del año académico. AMEC desea mantener vivo el espíritu crítico de los canarios que están ávidos de recibir formación al margen de la que proporciona el sistema.

En esta primera iniciativa, se pretende abordar la problemática del desempleo de los titulados universitarios en Canarias. El objetivo del debate es realizar un análisis sobre las oportunidades laborales de los recién titulados, planteando los principales interrogantes y contradicciones que los estudiantes sufren tras el término de sus estudios. Las líneas de debate se aproximarán no solo a la valoración de los efectos de la actual crisis económica, sino también a las repercusiones del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Un hecho que coincide en el tiempo con la divulgación por parte de las instituciones isleñas de la idea de “emigrar de Canarias ante la falta de expectativas”. Un acto de total irresponsabilidad, a juicio de AMEC.

El acto se celebrará el próximo 9 de noviembre en el Salón de Grado de la Facultad de EducaciónUniversidad de La Laguna – Esquina C/ Heraclio Sánchez con C/ Dr. Zamenhoff (La Laguna). En el debate participarán personalidades relacionadas con ámbito laboral y académico. La mesa estará compuesta por Domingo Méndez Rodríguez, del sindicato Enseñantes Asamblearios de Canarias (EA-Canarias); José Tomás Bethencourt, profesor titular de la ULL en el área de Psicología Evolutiva y de la Educación; Luis García García, catedrático de Psicología de la Educación; y Tony Montesdeoca, periodista.

 

El caos de las titulaciones [El País 20/09/2011]

SERGIO MEDINA MARÍN – La Puebla de Montalbán, Toledo – 20/09/2011

Es lamentable el caos que existe actualmente en la Universidad española y en el resto de organismos de la Administración en relación a las nuevas titulaciones universitarias implantadas con el Plan Bolonia. En mi caso, tengo la titulación de Grado en Ingeniería de la Edificación; esta titulación habilita legalmente para desarrollar la profesión de arquitecto técnico. La titulación de graduado en Ingeniería de Edificación es la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior de las enseñanzas universitarias de Arquitectura Técnica.

Pues bien, al presentarme a una convocatoria de empleo público del CSIC, cuál es mi sorpresa al comprobar que he resultado excluido de esa convocatoria, sin posibilidad alguna de alegación, ya que dicho organismo no reconoce esta nueva titulación, reconociendo solamente la de arquitectos técnicos.

¿Cómo puede ser que un organismo público no reconozca esta adaptación-equivalencia entre los nuevos títulos y los que ya existían?.

Ninguna universidad española entre las 200 mejores [El País 20/08/10]

Para leer el artículo (pdf)

José Luis Pardo: ´Hay un desmantelamiento de la Universidad disfrazado de revolución pedagógica´

“Quienes gobiernan la cultura impresa intentan disimular sus fracasos con el anuncio de la revolución digital, pero la verdad es que el aprendizaje no será más fácil con artilugios digitales”

ANDRÉS MONTES | La Opinión de La Coruña. José Luis Pardo (Madrid, 1954) cumple con el cometido clásico del filósofo y tritura con eficacia el discurso dominante. Por eso en el X Seminario europeo sobre empleo celebrado días atrás alertó del desmantelamiento de la Universidad y de su sustitución por un sistema de formación superior a merced en exclusiva del mercado laboral. Catedrático de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense, avisa también del espejismo del cambio de era y de nuestra imposible transformación en seres reciclables de continuo, tal como parece exigir el sistema productivo. En 2005 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo con La regla del juego. La dificultad de aprender filosofía y ahora recopila sus trabajos de los últimos años en Nunca la basura fue tan hermosa.

 

-Usted es contrario a las recetas más comunes sobre la enseñanza universitaria y defiende la autonomía del saber frente a quienes tienen una visión más instrumental de la formación, orientada al ámbito laboral y a las necesidades del mercado.

 

-Yo creo que es al revés, es decir, creo que son ellos, los que orientan la formación superior al ámbito laboral, quienes se han salido de las recetas comunes. Desde que la Ilustración inventó la Universidad y la escuela pública, éstas han sido lugares donde, por así decirlo, los niños y los jóvenes se mantenían a salvo de la urgencia de la necesidad inmediata o de lo que ahora se llama el “mercado laboral”, cosa que para los que pertenecen a los sectores menos favorecidos ha sido esencial en su batalla contra la desigualdad económica. Los conocimientos adquiridos en el espacio de la escuela y en régimen de igualdad de oportunidades podían modificar la trayectoria biográfica de los desfavorecidos cuando se integraban en la sociedad. Antes de la Ilustración, por así decirlo, los niños y los jóvenes, si es que puede hablarse de tal cosa antes de la Ilustración, estaban mucho mejor adaptados al “mercado laboral”, en el que ingresaban en cuanto estaban físicamente maduros para hacerlo, pero también estaban adaptados a la tiranía y al despotismo. Y da miedo que esto mismo suceda cuando se acabe de desmantelar la Universidad Ilustrada para instalar en su lugar esta otra formación laboral acelerada. Yo creo que la Universidad está al servicio de la sociedad, y que si la sociedad necesita puentes la Universidad tiene que proporcionar los ingenieros capaces de construirlos, de modo que no se caigan a la primera tempestad; pero para eso tienen que aprender a ser ingenieros, es decir, no atender a las expectativas, caprichos o ansiedades de la sociedad, de los políticos ocurrentes, del mercado laboral, de los analistas financieros, o de su familia, sino al coeficiente de torsión del acero, a la resistencia de los materiales o a la densidad del cemento. Y lo mismo vale para el Latín, que también hace un servicio a la sociedad. Es lo que yo llamaría “autonomía del saber”, y diría que sin un saber autónomo la Universidad no puede ser útil socialmente.

 

-La paradoja es que las exigencias del mercado laboral son muy cambiantes, hasta el extremo de que una de las cualidades que más se valora es la adaptabilidad, la capacitación para asumir cometidos de amplio espectro, por así decirlo. En esa línea lo que debiera primar son los saberes amplios y no condicionados a la inmediatez del empleo.

 

-Es llamativo que la reclamación de los empresarios contra el saber académicamente reglado es que éste sobrecualifica a los estudiantes. ¡Nunca habríamos pensado que íbamos a tener que quejarnos de que nuestros estudiantes sabían demasiado!, aunque esto es algo más bien de los tecnócratas del management, no creo que los empresarios de verdad estén involucrados en ello. Lo que se exige a la Universidad es la descualificación del conocimiento, algo que ya se está logrando con los nuevos grados. Estos nuevos tecnócratas son enemigos de la rigidez, pero hay que recordar que no toda rigidez es mala de suyo. Hay al menos dos que no lo son: la rigidez de la ciencia, que procede de las cosas mismas de las que trata y a la cual debe la técnica su eficacia a la hora de transformar la realidad, y la rigidez del derecho, que introduce en las relaciones humanas la inflexibilidad de la justicia que hace la convivencia llevadera y elimina de ella la violencia. A ver si lo que se nos pide es que “flexibilicemos” la investigación a costa de la verdad o las relaciones laborales a costa de la justicia.

 

-Advierte usted de que eso tan traído de la sociedad del conocimiento consiste en realidad en dotar a los universitarios de “habilidades neoproletarias”…

 

-La expresión “sociedad del conocimiento” es un eslogan particularmente preocupante. Con ese rótulo se designa simplemente la extensión social de las tecnologías de la comunicación telemática, bajo la creencia absurda y supersticiosa de que el cambio de medio provocará inmediatamente y por arte de magia un aumento del conocimiento y hasta de la virtud; pero no ocurre solamente que quien es ignorante permanecerá ignorante por muchos ordenadores que se le administren, y que ni el cálculo diferencial ni el solfeo se harán milagrosamente más fáciles por culpa de los artilugios digitales, sino también que quien posee una cultura científica o humanista solvente recibirá estas tecnologías como un bendición que facilitará su tarea, mientras que quien carece de esa cultura sólo podrá utilizarlas para cosas como reservar vuelos baratos o descargar más rápidamente pornografía, actividades que en sí mismas son impecables si se mantienen en los límites de la legalidad, pero que no podemos confundir con la cultura intelectual o con el aumento del conocimiento. Conocimiento no es lo mismo que información, e información no es lo mismo que “datos”. Para que haya información hacen falta periodistas, y para que haya conocimiento hacen falta especialistas.

 

-¿Qué papel le queda a la Universidad?

 

-Hay un papel para la Universidad en las sociedades herederas de los valores ilustrados, no sólo como templo del saber y lugar público de formación superior de los jóvenes, sino también, como acabamos de recordar, como compensadora de los desequilibrios sociales y económicos mediante la igualdad de oportunidades. Puede que algunos políticos hayan decidido que hay que acabar con la Ilustración y con todas las instituciones que encarnaron esos valores. Puede incluso que la sociedad legitime ese programa, aunque lo dudo mucho. Si es así, yo pido que se diga claramente, en lugar de disfrazar el desmantelamiento de estas instituciones hablando de una revolución pedagógica sin precedentes que nos colocará en los puestos de cabeza del ranking internacional del conocimiento basura, o conocimiento rápido, o de una adaptación meteórica a las nuevas tecnologías. No estoy satisfecho con la actual Universidad española, pero la reforma que necesita no es la de los tecnócratas que quieren proceder a su privatización moral.

 

-Íbamos a refundar el capitalismo y, en realidad, nos extorsionan los mismos que nos metieron en esto.

 

-Yo creo que los tecnócratas que han diseñado el Espacio Europeo de Educación Superior saben de la Universidad lo mismo que los analistas financieros que provocaron la crisis saben de las empresas, es decir, absolutamente nada, si excluimos el instinto infalible para saber de dónde sacar el dinero. Y las agencias de evaluación de la calidad que velan por la docencia y la investigación funcionan exactamente igual que las agencias de calificación del riesgo que hoy hunden países enteros y ayer encontraron completamente sanas empresas a las que sólo quedaban veinticuatro horas de vida. El mero hecho de que se llegase a hablar de una “refundación del capitalismo” prueba no solamente las cotas tan altas que puede alcanzar la propaganda cuando su discurso está completamente vacío e hinchado únicamente de aire retórico, sino también la idea que estos mismos tecnócratas de las escuelas de negocios se hacen de la sociedad, como si fuese un juguete que se puede armar y desarmar como los niños hacían antes con sus rompecabezas, y no un delicado dispositivo que reposa sobre siglos de tradición y mares de sangre.

 

-Da la impresión de que al final las aguas económicas volverán a su cauce y sólo quedarán fuera de juego quienes no hayan conseguido reconvertirse, esos de los que usted habla en Nunca la basura fue tan hermosa, su libro más reciente.

 

-Sí, pero lo malo es que ésos, los no indefinidamente reciclables, somos nosotros. La idea, tan propia de nuestro tiempo, de edificios u objetos que ya de entrada se conciben para el reciclaje -y, por tanto, aunque suene un poco mal, que ya de entrada se conciben como basura- da lugar a un tipo de entidades y de construcciones que nos son muy familiares, que carecen de toda consistencia porque pueden ser inmediatamente transformadas en cualquier otra cosa: centros de convenciones, hospitales, viviendas familiares, hoteles u oficinas. Este mismo modelo es inaplicable a los seres humanos, porque éstos no son infinitamente reciclables ni están concebidos de origen con ese fin, sino, al contrario, con el de morirse. El dolor que produce el enfrentar una y otra vez a los seres finitos y vulnerables que somos al imperativo social de la reconversión y el reciclaje es uno de los principales componentes del malestar de nuestras sociedades, engatusadas con la ideología del rejuvenecimiento constante sin sufrimiento ni muerte. Y con el añadido de la sensación de culpa que se genera en quienes sienten su incapacidad para reciclarse como una tara psicológica que los inhabilita para el éxito.

 

-Los mercados son temerosos, las crisis tienen un fuerte componente psicológico y los inversores actúan, según Almunia, como miopes que sólo perciben perfiles difusos. Parece que nunca hemos estado a merced de dioses tan patosos.

 

-Bueno, los dioses en general siempre fueron peores que los hombres, según decía Walter Benjamin. Y los que estaban hambrientos de guerra y sangre no eran precisamente mejores que estos de las finanzas, lo malo no es la incertidumbre que genera el mercado, o la miopía de los inversores. Lo malo es que la política esté a merced de esos miopes.

 

-Aunque le pese a Bob Dylan, para usted los tiempos no están cambiando.

 

-Bueno, digamos que cuando escucho decir todo eso de que estamos viviendo un cambio de era inaudito, que todo lo que hemos aprendido y heredado ya no nos servirá de nada porque nos aproximamos a un período de inseguridad, incertidumbre, transformaciones imprevisibles y constantes mutaciones…, o eso otro tan socorrido de que “tenemos que cambiar el chip”, me da la impresión de que se trata de mantenernos entumecidos por el miedo para que abandonemos sin resistencia conquistas que llevaron mucho tiempo y esfuerzo, como se resume en aquella genial viñeta de El Roto cuya letra decía: “Por su propia seguridad, permanezcan asustados”. No niego que las cosas se han modificado de un modo importante en los últimos doscientos años, algunas no lo suficiente, por cierto, pero creo que mientras no esté claro que tenemos una alternativa a nuestras viejas democracias parlamentarias y nuestro amenazado Estado de derecho es mejor que no lo vendamos demasiado barato, que ya sufre demasiadas erosiones por parte de sus enemigos.

Fuente: http://www.laopinioncoruna.es/cultura/2010/05/16/jose-luis-pardo-hay-desmantelamiento-universidad-disfrazado-revolucion-pedagogica/385233.html