Los abajo firmantes exigimos la inmediata derogación del Reglamento de Disciplina Académica del 8 de septiembre de 1954

Los abajo firmantes exigimos al Rector de la Universidad de La Laguna (ULL), Director General de Universidades, Consejero de Educación, Presidente del Gobierno de Canarias, Ministro de Educación, así como a cualquier otra autoridad competente o que tenga la capacidad de intermediar, la inmediata derogación del Reglamento de Disciplina Académica de 8 de septiembre de 1954, todavía en vigor. El mantenimiento de esta norma, no solo pre- sino anti-democrática, deja abierta la posibilidad de que los estudiantes universitarios puedan ser sancionados con reglas manifiestamente injustas, que dejan a los reos en la más absoluta indefensión.

Un ejemplo notorio de que esta norma franquista puede aplicarse y que se aplica de hecho es el ofrecido recientemente por el rector de la ULL, Eduardo Doménech Martínez, quien acaba de abrir un expediente disciplinario sancionador a 23 miembros del grupo claustral Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC), grupo claustral de estudiantes mayoritario en la ULL. De esta forma, estos estudiantes se encuentran sometidos por el rector Doménech a un proceso sancionador sin garantías, sin derechos y sin posibilidad de defensa efectiva, acusándoles de las supuestas faltas en las que concurren por expresar libremente su opinión.

El reglamento de 1954, instrumento punitivo que la dictadura franquista utilizó para reprimir las ansias de libertad del estudiantado, se caracteriza por el total desamparo de los imputados y la arbitrariedad en los procedimientos. Esta antigualla jurídica debería haber desaparecido hace años de la normativa de nuestras universidades. Es intolerable que esa herramienta puramente represiva de la dictadura continúe todavía en vigor y los dirigentes académicos inescrupulosos dispongan de ella para imponer su autoridad a los estudiantes.

Por todo esto, los abajo firmantes exigimos la inmediata derogación del Reglamento de Disciplina Académica del 8 de septiembre de 1954 y su sustitución inmediata por normas que garanticen los derechos democráticos básicos, la defensa de las libertades y el libre ejercicio de la actividad sindical y de representación del estudiantado. Exigimos igualmente que se cierren de inmediato los expedientes actualmente abiertos en aplicación de este desgraciado reglamento, tanto en La Laguna como en cualquier otra universidad.

Firma “on line” en el siguiente enlace: http://ks353593.kimsufi.com/firmas/

Sobre la circular enviada por el Rector a la comunidad universitaria

El pasado día 4 de marzo, el Rector de la ULL, Eduardo Doménech, mandó una circular de apoyo al decano Pedro Benito Avero Delgado. Una circular en la que se manifestaban cosas como la que sigue:

Es lamentable que en una institución universitaria no se respeten, como viene siendo costumbre por parte de este grupo claustral, los ámbitos profesionales y se viertan hechos infundados sin ningún tipo de contraste previo”.

Según esta circular, AMEC tiene por costumbre no respetar los ámbitos profesionales. Para el señor Rector, nuestra participación política se limita a la difusión de falsedades. Es decir, todas las irregularidades y deficiencias que AMEC ha denunciado desde que se configurara el grupo en el año 2006 están vinculadas a la mentira y la falsedad. AMEC, según esta soflama, sería un grupo embarcado en el engaño y la difamación. Por tanto, el principal grupo del alumnado basaría su praxis política en la mentira y en el ataque a los trabajadores de esta institución académica.

Sinceramente, esto es lo que emana de la circular enviada por el Rector; circular que no llega a la altura de la Fatwa de Avero, puesto que carece de los elementos “jurídico-teológicos” de ese famoso documento. Aunque, sin duda alguna, la circular de Doménech alimenta ideológicamente la rabia de don Pedro. Curiosamente, AMEC barajó la posibilidad de solicitar al señor Rector, como máximo representante de la Institución, protección frente a los furibundo e irracionales ataques del decano, pero con esta circular nos ha dejado desamparados. Doménech elije la “verdad” del señor decano, la “infalible verdad” de Pedro Avero.

Si un profesor dice amen en esta Universidad, el alumno que contradiga dicho exabrupto miente de forma espontánea. Por todo esto, al poner en duda nuestra buena fe, Doménech cuestiona cualquier tipo de reivindicación estudiantil que suponga contradecir la “verdad” de un señor decano o de un profesor.

Hace cuatro años, Doménech dejó claro, cuando se presentó por primera vez al cargo de rector, que no quería “radicalismos” en la ULL; llegado el momento, AMEC tuvo que contestar dicha voluntad (de poder). Para nosotros, será imposible olvidar aquel tiempo terrible en los que la Institución invertía sus energías y recursos económicos en perseguir al anterior portavoz de AMEC. Parece que fue ayer, nos referimos a los años 2008 y 2009, cuando Doménech abrazaba como única causa la “destrucción” del que fuera nuestro portavoz hasta noviembre de 2010. Cómo poder olvidar aquellos días grises en los que en una perdida cripta universitaria el profesor Juan Carlos Moreno Piquero instruía a nuestro querido amigo. En aquella ocasión, estas fueron nuestras palabras para don Eduardo Doménech:

Este Rector, cuya primera intervención pública fue para expresar que no quería radicalismos en la Universidad, ha demostrado en todo este tiempo con su talante que en la Universidad sólo existe un radicalismo: el suyo propio. Y para ello, se vale de un recurso viejo, tan viejo como la humanidad misma: la represión. De los cacheos a la entrada de Claustro a estudiantes, ahora desempolva del olvido un manual de represión fascista para cortar de raíz la crítica a su Rectorado: el Reglamento de Disciplina Académica de 1954” (Fragmento del Manifiesto por la Derogación del Reglamento de Disciplina Académica de 1954, leído el el Claustro de la ULL, junio de 2008).

Saturno comiéndose a un estudiante

Ahora, marzo de 2011, se repite la jugada de Doménech. La misma jugada del 2008. Desacreditar a los únicos alumnos críticos capaces de asumir, sin pensar en las represalias, la lucha por los derechos del alumnado. Pese a todo, nos mantendremos en nuestras convicciones a sabiendas de que nos guían poderosas razones. Defenderemos hasta la saciedad el derecho de los alumnos a percibir su beca en el TIEMPO Y EN LA FORMA ADECUADA. No podemos permitir que los despistes o los enfrentamientos entre administraciones se cobren como víctimas a los alumnos. No lo vamos a permitir y levantaremos la voz frente a este atropello. Muchos estudiantes nos escriben desesperados porque no aparecen en los listados de las becas, alumnos que dependen de estas ayudas para poder continuar sus estudios; señor Doménech, alumnos que para comer necesitan que sus becas sean tramitadas de la mejor forma, alumnos que no entienden de enfrentamientos ni de oscuros intereses políticos.

Texto integro de la circular enviada por el Rector a la comunidad universitaria